• Así lo indican los resultados preliminares de la primera fase del “Informe de la situación de la hipercolesterolemia y otros factores de riesgo en pacientes con alto y muy alto riesgo vascular en España”, que tiene el objetivo de diseñar nuevas estrategias para reducir el riesgo en este perfil de pacientes y que se ha presentado hoy con motivo de la conmemoración del Día Europeo para la prevención del Riesgo Cardiovascular.

 

  • Esta iniciativa nace de los pacientes, de la mano de Cardioalianza y en colaboración con Freno al Ictus, la Asociación Española de Enfermería de Hipertensión y Riesgo Cardiovascular (EHRICA), la Sociedad Española de Angiología y Cirugía Vascular (SEACV), la Sociedad Española de Arteriosclerosis (SEA), las secciones de Cardiología Clínica y Riesgo Vascular y Rehabilitación Cardiaca de la Sociedad Española de Cardiología (SEC), la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (SemFYC), el Grupo de Estudio de Enfermedades Cerebrovasculares de la Sociedad Española de Neurología (SEN), el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad y la farmacéutica biotecnológica Amgen.

 

  • Tras preguntar a los pacientes sobre sus factores de riesgo, los primeros datos disponibles indican que la mitad de los pacientes con alto riesgo vascular (52%) padece hipertensión, un tercio (31%) colesterol elevado, cerca del 30% diabetes, el 5% enfermedad renal y uno de cada cinco afirmó no tener ninguna de estas estas patologías o bien otras distintas.

 

  • En lo referente a su estilo de vida, uno de los datos más preocupantes es que más de la mitad de los pacientes ha fumado o sigue fumando una media de 17 cigarrillos al día, y uno de cada tres afirma llevar una vida bastante o muy estresada.

 

  • En cuanto al conocimiento del paciente, más de la mitad desconoce la influencia que el colesterol ejerce sobre la enfermedad vascular y la mitad reconoce no haber buscado/preguntado por información relacionada con su patología (tratamientos, síntomas, etc.).

 

  • Las enfermedades del sistema circulatorio siguen siendo la primera causa de muerte en nuestro país, siendo responsables del 29,2% del total de defunciones en 2016, según los últimos datos disponibles del Instituto Nacional de Estadística. Por ello, Cardioalianza y las entidades colaboradoras en el informe, insisten en recodar el papel activo que juega el paciente en la prevención de su enfermedad vascular.

 

Madrid, 14 de marzo de 2018.– Coincidiendo con la conmemoración del Día Europeo para la prevención del Riesgo Cardiovascular, Cardioalianza, asociación nacional de pacientes cardiovasculares que agrupa a 51 asociaciones locales y que cuenta con más de 21.000 pacientes asociados, ha presentado hoy en rueda de prensa los resultados preliminares de la primera fase del proyecto “Informe de la situación de la hipercolesterolemia y otros factores de riesgo en pacientes con alto y muy alto riesgo vascular en España”.

Se trata de una iniciativa que nace de la mano de los pacientes; de Cardioalianza, con el apoyo de Freno al Ictus, y que ha contado con la colaboración de otros agentes sanitarios implicados en la atención de los pacientes con alto riesgo vascular como son la Asociación Española de Enfermería de Hipertensión y Riesgo Cardiovascular (EHRICA); la Sociedad Española de Angiología y Cirugía Vascular (SEACV); la Sociedad Española de Arteriosclerosis (SEA); las secciones de Cardiología Clínica y Riesgo Vascular y  Rehabilitación Cardiaca de la Sociedad Española de Cardiología (SEC); la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (SemFYC); el Grupo de Estudio de Enfermedades Cerebrovasculares de la Sociedad Española de Neurología (SEN); el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad y la farmacéutica biotecnológica Amgen.

El proyecto tiene el objetivo de diseñar nuevas estrategias para la reducción del riesgo asociado a los pacientes de alto y muy alto riesgo vascular y potenciar un rol más activo del paciente en el cuidado de su propia salud.

El “Informe de la situación de la hipercolesterolemia y otros factores de riesgo en pacientes con alto y muy alto riesgo vascular en España” se está llevando a cabo en dos fases. La primera, cuyos resultados preliminares se han presentado esta mañana, consiste en la realización de encuestas a pacientes con un evento vascular previo (cardiopatía isquémica, enfermedad cerebrovascular o enfermedad periférica) y, la segunda, que finalizará en octubre y consistirá en el diseño de propuestas y acciones de mejora concretas para optimizar la reducción del riesgo en estos pacientes.

Así, el encuentro de esta mañana, ha contado con la participación de Maite San Saturnino, presidenta de Cardioalianza; el Dr. Manuel Abeytua, presidente de la Sección Riesgo Vascular y Rehabilitación Cardiaca de la Sociedad Española de Cardiología (SEC); la Dra. María Alonso de Leciñana, coordinadora del Grupo de Estudio de Enfermedades Cerebrovasculares de la Sociedad Española de Neurología (SEN); el Dr. Carlos Guijarro, miembro del Comité Científico del Grupo de Prevención Secundaria de la Sociedad Española de Arteriosclerosis (SEA); el Dr. Juan Carlos Obaya, miembro del Grupo de Enfermedades Cardiovasculares de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC) y el Dr. Jose Motellón, director médico de Amgen.

Resultados preliminares “Informe de la situación de la hipercolesterolemia y otros factores de riesgo en pacientes con alto y muy alto riesgo vascular en España”

Los primeros datos disponibles proceden de la recopilación de una muestra de 364 pacientes (37% mujeres y 63% hombres) con enfermedad vascular, que se han obtenido a través de tres canales: Centros de Atención Primaria (CAP) a nivel nacional, asociaciones de pacientes cardiovasculares, la mayor parte de ellas entidades miembro de Cardioalianza, y a través de Internet.

La edad media de los pacientes que han participado en la muestra es de 66 años y, en promedio, fueron diagnosticadas de enfermedad vascular (cardiopatía isquémica, enfermedad cerebrovascular y/o EAP) a los 57 años. Según su diagnóstico, el 62% de los pacientes tiene cardiopatía isquémica, el 26% enfermedad cerebrovascular, el 15% enfermedad arterial periférica (EAP) y el 5% desconoce el nombre de la enfermedad que padece.

Respecto a otras enfermedades que padecen los pacientes, los datos preliminares del informe indican que poco más de la mitad de los pacientes con alto riesgo vascular (52%) padece hipertensión; un tercio (31%) colesterol elevado; casi una tercera parte (29%) diabetes, el 5,5% enfermedad renal y el hasta una quinta parte de los encuestados (22,5%) afirman no tener ninguna de estas patologías o bien otras. En cuanto al tratamiento farmacológico, dos de cada tres personas con enfermedad vascular (65%) toma estatinas, seguido por los antihipertensivos y los anticoagulantes, que toman cerca de la mitad de los encuestados (47% y 46% respectivamente).

En referencia al análisis de la actividad física, los datos indican que más de la mitad de las personas con enfermedad vascular (55%) que se encuentran laboralmente activas realizan una actividad sedentaria en el puesto de trabajo, ya que permanecen sentados la mayor parte de la jornada o de pie sin grandes desplazamientos ni esfuerzos. Además, las actividades llevadas a cabo con mayor frecuencia son aquellas que requieren poco o ningún ejercicio físico, puesto que tres de cada cuatro (81%) pacientes afirman realizar diariamente actividades sin esfuerzo (lectura o ver la televisión) y nunca o casi nunca practican actividad física de intensidad moderada como correr, nadar o hacer gimnasia.

Respecto al estilo de vida del paciente, uno de los datos más preocupantes es que más de la mitad de los pacientes (un 51%) ha fumado o sigue fumando, con una media de 17 cigarrillos al día; y uno de cada tres afirma llevar una vida bastante o muy estresada. En compensación, lo más frecuente entre los pacientes con este perfil es no tomar nunca bebidas con alcohol, así lo declara algo más de un tercio de los encuestados (38%).

En cuanto a los hábitos alimentarios, hasta una cuarta parte de los pacientes (26,5%) afirma no realizar nunca una dieta indicada para su enfermedad vascular. A pesar de ello, el 60% hace una dieta baja en grasas saturadas, tres de cada cuatro (76%) toman productos lácteos desnatados y casi la totalidad de los pacientes (92%) consume aceite de oliva. Asimismo, más de la mitad (58%) condimenta como mínimo algunas veces, las comidas con sal, aunque el 54% nunca o casi nunca toma alimentos con azúcar.

Con respecto al autoconocimiento que tiene el paciente de su propia enfermedad, se ha visto que más de la mitad de los pacientes (un 53%) desconoce la influencia que el colesterol ejerce sobre la enfermedad vascular. Asimismo, el 50% reconoce no haber buscado/preguntado por información relacionada con su patología (tratamientos, síntomas, etc.) y, cuando lo hace la principal fuente de información a la que recurre son los profesionales sanitarios (30%), seguido de internet (27,5%) organizaciones de pacientes (12%) y otras personas con enfermedad vascular (7%).

Conmemoración del Día Europeo para la Prevención del Riesgo Cardiovascular

En el marco de la conmemoración del Día Europeo para la prevención del Riesgo Cardiovascular, desde Cardioalianza se insiste en recordar la importancia del control de los factores de riesgo implicados en la mayoría de las enfermedades vasculares como son el colesterol elevado, la hipertensión, la diabetes, el tabaquismo, la obesidad y el sedentarismo; además de insistir en el rol activo que debe tener el propio paciente en el cuidado y mejora de su estado de salud. “Y es que, como pacientes debemos tener siempre en mente que mediante el control de los factores de riesgo y siguiendo unos hábitos de vida saludable podríamos llegar a prevenir la mayoría de las muertes prematuras provocadas por este tipo de enfermedades”, señala Maite San Saturnino, haciendo alusión a las indicaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Con el objetivo de poder trabajar para diseñar nuevas estrategias de mejora que ayuden a lograr los objetivos internacionales de prevención de los ataques cardiacos y enfermedad[1] fijados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), desde Cardioalianza se ha impulsado este proyecto que parte de la necesidad de analizar y conocer la situación sociosanitaria de los pacientes que han sufrido un evento vascular (cardiopatía isquémica, enfermedad cerebrovascular o enfermedad arterial periférica).

Las enfermedades del sistema circulatorio son la primera causa de muerte en el mundo y también en nuestro país, donde fueron en 2016 las responsables de 119.778 defunciones (el 29,2% del total de fallecimientos), seguidas de los tumores (27,5%) y de las enfermedades del sistema respiratorio (27,4%)[2].

En este sentido, el Dr. Manuel Abeytua, presidente de la Sección Riesgo Vascular y Rehabilitación Cardiaca de la Sociedad Española de Cardiología (SEC), destaca que, “es preciso controlar los factores de riesgo cardiovascular para evitar la enfermedad. Los pilares de la salud cardiovascular los podemos basar en actividad física, alimentación adecuada y en no fumar. Además, estos tres factores no precisan tratamiento farmacológico, sino que pueden cumplirse en nuestra vida cotidiana“.

Según muestran los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), publicados en diciembre del 2017, dentro de las defunciones por enfermedades circulatorias, las enfermedades isquémicas (angina de pecho -estable e inestable- e infarto de miocardio) fueron la primera causa de muerte y las enfermedades cerebrovasculares (ictus, hemorragias intracraneales, aneurisma cerebral, etc.) ocuparon el segundo lugar según causas de defunciones. Por sexos, las enfermedades cerebrovasculares fueron la primera causa de muerte entre las mujeres (de las 27.122 muertes 15.566 se produjeron en el sexo femenino) y las enfermedades isquémicas del corazón la primera causa entre los hombres (de las 32.056 muertes 19.071 se produjeron en el sexo masculino).

Las enfermedades cerebrovasculares, de las cuales más del 80% son infartos cerebrales o ictus isquémicos y el 15% hemorragias cerebrales, tienen una importantísima repercusión sanitaria y social pues son la primera causa de muerte entre las mujeres (la segunda en los hombres), la primera causa de discapacidad adquirida en el adulto y la segunda de demencia. Cada año se producen en torno a 120.000 casos nuevos de ictus de los cuales más de la mitad fallecen o quedan con secuelas incapacitantes, generando un coste de aproximadamente 1250 millones de euros. El impacto de las enfermedades cerebrovasculares crecerá progresivamente debido al aumento de la esperanza de vida de la población”, ha señalado la Dra. María Alonso de Leciñana, coordinadora del Grupo de Estudio de Enfermedades Cerebrovasculares de la Sociedad Española de Neurología (SEN).

Por su parte, el Dr. Juan Carlos Obaya, miembro del Grupo de Enfermedades Cardiovasculares de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC) destaca que, “se recomienda el abordaje de la promoción y educación para la Salud cardiovascular a través de dos mecanismos como el fomento del autocuidado y la creación de ambientes cardiosaludables. En prevención del riesgo cardiovascular, los mayores beneficios se consiguen de forma incremental, combinando de forma adecuada estrategias individuales y poblacionales o comunitarias”.

 Uno de cada tres fallecimientos sigue debiéndose a la enfermedad vascular, lo que nos indica que aún queda mucho camino por recorrer y que debemos seguir trabajando para diseñar estrategias y planes de acción dirigidos a mejorar el control de los factores de riesgo y a concienciar a la población, pero sobre todo al paciente. Es fundamental que los pacientes conozcan cuáles son los factores de riesgo vascular y que sepan cómo éstos repercuten negativamente sobre su enfermedad, solo siendo conscientes de ello lograremos que se impliquen en el cuidado de su salud y disminuir su riesgo”, manifiesta la presidenta de Cardioalianza.

En la misma línea, Julio Agredano, presidente de Freno al ICTUS, añade que, “el control de los factores de riesgo es clave en la prevención primaria de la enfermedad cardio y cerebrovascular, pero, además, es imprescindible en la prevención secundaria. Aquellos pacientes que ya han tenido un episodio previo en forma de infarto o de ictus tienen que tener un control y un autocontrol riguroso de los factores de riesgo asociados a las enfermedades vasculares”.

El Dr. Carlos Guijarro, miembro del Comité Científico del Grupo de Prevención Secundaria de la Sociedad Española de Arteriosclerosis (SEA) afirma que, “La detección precoz y el tratamiento en la prevención secundaria son básicas para disminuir el aumento de la morbimortalidad cardiovascular, pero el desconocimiento, así como los mensajes erróneos sobre la enfermedad, y sobre uno de sus principales factores de riesgo, la hipercolesterolemia, son un obstáculo a mejorar”.

Al finalizar, Jose Motellón, director médico de Amgen, ha querido destacar, “la importancia de que todos los agentes implicados en el cuidado de estas enfermedades; el profesional sanitario, la administración, el propio paciente y la industria farmacéutica, colaboremos conjuntamente en iniciativas de este tipo para reducir su incidencia, especialmente en un perfil tan sensible como es el paciente de alto y muy alto riesgo vascular”.

 

[1] World Health Organization (WHO). Global Action Plan for the prevention and control of noncommunicable diseases 2013-2020.

[2] Datos Instituto Nacional de Estadística (INE). Estadística de defunciones según causa de muerte. Resultados –detallados. Año 2016.

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