Las enfermedades cardiovasculares continúan siendo uno de los principales problemas de salud pública en España. En un contexto marcado recientemente por la conmemoración del Día Internacional de la Mujer, esta realidad adquiere especial relevancia, ya que su impacto en la salud femenina sigue siendo elevado y, en muchos casos, infravalorado tanto a nivel social como sanitario.
Diversos estudios clínicos han alertado sobre la denominada “paradoja cardiovascular en las mujeres”. La presencia de síntomas menos típicos, una menor sospecha diagnóstica y factores biológicos específicos contribuyen a retrasos en la identificación y tratamiento. Todo ello ocurre pese a que las patologías del corazón y del sistema circulatorio constituyen la primera causa de muerte en la población femenina
Según la Estadística de Defunciones según la Causa de Muerte del Instituto Nacional de Estadística (INE), en 2024 se registraron en España más de 435.000 defunciones, de las cuales en torno a 216.000 correspondieron a mujeres. Dentro de estas cifras, las enfermedades del sistema circulatorio, que incluyen el infarto de miocardio, las enfermedades isquémicas del corazón, los accidentes cerebrovasculares y la insuficiencia cardíaca, se mantienen entre las principales causas de mortalidad.
En detalle, las enfermedades isquémicas del corazón provocaron más de 27.000 fallecimientos, mientras que las enfermedades cerebrovasculares causaron cerca de 23.000 muertes. A ello se suman más de 18.000 defunciones por insuficiencia cardíaca, con un impacto especialmente elevado en mujeres, que concentran una mayor proporción de estos fallecimientos.
Aunque el cáncer continúa siendo la primera causa de muerte en el conjunto de la población en términos globales, al analizar los datos por sexo se evidencian diferencias significativas. En el caso de las mujeres, las enfermedades cardiovasculares siguen ocupando el primer lugar.
De hecho, en España fallecen cada año más de 59.000 mujeres por causas cardiovasculares, frente a alrededor de 47.000–48.000 por cáncer. Esta diferencia pone de manifiesto una realidad que aún no tiene suficiente reflejo en la percepción social ni en muchas campañas de prevención, y es que el principal riesgo para la salud de las mujeres no es el cáncer, sino la enfermedad cardiovascular.
Además, investigaciones recientes están ayudando a comprender mejor esta aparente contradicción. En este sentido, algunos estudios han demostrado que las mujeres pueden presentar menor carga de aterosclerosis en las arterias coronarias que los hombres, pero sin que ello se traduzca en un menor riesgo de eventos cardiovasculares. En otras palabras, no están “protegidas”, sino que la enfermedad puede manifestarse de forma diferente y, en ocasiones, ello lo hace más difícil de detectar, lo que contribuye al infradiagnóstico y a peores resultados clínicos.
Así pues, las razones de esta mayor carga de mortalidad son múltiples. Entre ellas destacan la presentación atípica de los síntomas, que puede dificultar su identificación; menores tasas de acceso a determinadas pruebas diagnósticas o tratamientos invasivos; y una histórica infrarepresentación de las mujeres en la investigación cardiovascular. A ello, además, se suman factores biológicos específicos, como los cambios hormonales tras la menopausia o el impacto de determinadas complicaciones del embarazo.
Pese a su elevada incidencia, es importante resaltar que las enfermedades cardiovasculares son en gran medida prevenibles. Se estima que más del 80 % de las muertes podrían evitarse mediante un adecuado control de los principales factores de riesgo, como la hipertensión arterial, la hipercolesterolemia, el tabaquismo, la diabetes, la obesidad y el sedentarismo.
En este contexto, desde Cardioalianza se subraya la necesidad urgente de dar mayor visibilidad a esta realidad, incorporar de forma sistemática la perspectiva de género en la atención sanitaria y reforzar las estrategias de prevención y concienciación. En línea con el espíritu del Día Internacional de la Mujer, avanzar en la equidad en salud también implica reconocer y abordar de forma específica el riesgo cardiovascular femenino, ya que no debemos olvidar que conocer el riesgo, actuar de forma precoz y adaptar la respuesta sanitaria puede contribuir a salvar miles de vidas cada año.
FUENTES:
- La paradoja cardiovascular de las mujeres: menos aterosclerosis, pero no menos riesgo. Diario Médico.com. 8 de marzo de 2026. Disponible en: https://www.diariomedico.com/medicina/cardiologia/paradoja-cardiovascular-mujeres-aterosclerosis-riesgo.html
- Defunciones según la causa de muerte más frecuente. Instituto Nacional de Estadística (INE). 17 de diciembre de 2025. Disponible en: https://www.ine.es/dyngs/INEbase/operacion.htm?c=Estadistica_C&cid=1254736176780&idp=1254735573175